Las vistas panorámicas de las ciudades han ido cambiando en las últimas décadas, pasando de las zonas residenciales de no más de dos piso a las vistas con edificios, con diferentes tamaños y arquitecturas, ya sean corporativos o residenciales.

Esto es un efecto que en la Ciudad de México y el Estado de México conocen bien, siendo el resultado de la sobrepoblación que sufren en su territorio, lo que ha obligado a los constructores a tener que apostar por la arquitectura vertical. Ahora este mismo efecto se está viendo cada vez más de otras ciudades del país como Aguascalientes, Guadalajara o Querétaro, ciudades que presentan un crecimiento poblacional al alza.

En el caso concreto de Querétaro, se tienen alrededor de 50 proyectos de vivienda vertical aprobados para su construcción en la ciudad y zona metropolitana para los próximos años, como respuesta a la gran cantidad de familias que se están mudando a la entidad.

Este fenómeno, dicen los expertos, es la evolución natural de la urbanización ya que cada vez los espacios dentro de las zonas centrales de la ciudad se vuelven mucho más escasos y pequeños por lo que es necesario optimizarlos al máximo.

Sumado a esto se tiene la teoría de que este tipo de evolución hará que las ciudades se hagan mucho más compactas, reduciendo el tiempo de traslados de un punto a otro, teniendo como resultado que las vialidades sean menores y, en teoría, menos congestionadas ya que se fomentaría el uso de bicicletas.

No cabe duda que el incremento poblacional dentro del territorio nos esta empujando a tener que evolucionar la manera de constricción para que podamos aprovechar de una mejor manera el espacio con el que contamos dentro de nuestras ciudades.